5/11/07

Otro cuento tradicional


Nasreddin Hodja y El Tercer Tiro


Un día Nasreddin Hodja estaba charlando con el Emperador Tamerlane, cuando vio a los arqueros practicando en un campo cercano. “¡Ha! Así que esos son tus arqueros” dijo.
“Ningún arquero en todo ese campo, puede disparar tan bien como yo”. “Cuando era joven, fue el campeón de arquería de toda el área de Turquía”
“Hmm” murmuró Tamerlane, “¿Campeón eh?” Bien, si eras el campeón entonces les puedes enseñar algo a mis hombres. Ven conmigo, estaba a punto de de ir a inspeccionar el lugar.
Frente a esto, Hodja empezó a temblar. En verdad, el no era ningún arquero y nunca lo había sido. Pero el vanagloriarse frente al Emperador Tamerlane y después fallar al demostrar su proeza, podía ser un error muy costoso. Lamentándose profundamente de haber hecho esa declaración, Hodja montó su pequeño burro gris y trotó hacia el campo del Emperador.
Llamando a sus hombres, Tamerlane les ordenó que prestaran mucha atención, ya que recibirían una gran clase de arquería proveniente de un arquero campeón. Luego le dio a Hodja un arco y tres flechas.
Haciendo un esfuerzo para ganar tiempo, Hodja estudió con detenimiento al blanco. Por Alá, ¡apenas podía verlo! Sacudió la cabeza, pensando “Si sólo hubiera podido practicarlo le solía decir a mis alumnos: “Escuchen cien veces, reflexionen mil veces; hablen una”.
Pero Tamerlane se estaba impacientando, y Hodja sabía el costo de seguirlo haciendo esperar. No podía hacer nada más que probar. Apuntando cuidadosamente disparó la primera flecha. Esta cayó muy cerca de donde estaba parado. Hodja sonrió confiadamente “Esa, señor, es la manera en la que tus Capitanes tiran”.
Con aún más cuidado, Hodja apuntó y disparó la segunda flecha. Esta apenas pasó a la primera. Se escucharon murmullos que fueron callados por la feroz mirada de Tamerlane. Hodja dijo “Esa, señor, es la forma en la que sus Generales disparan”.
Con infinito cuidado, Hodja puso la tercera flecha en la cuerda. Apuntó la flecha. Alá lo ayudó, el arco se le cayó de su mano temblorosa, y la flecha salió disparada con una sorprendente fuerza hacia su objetivo, clavándose prácticamente en el medio del blanco.
Hodja, más dado con su ingenio que con sus manos dijo: “Y esa, señor, es como su fiel y humilde servidor, Nasreddin Hodja, ¡asi solía disparar cuando era campeón de arquerïa!”

No hay comentarios: